Inclusión Visual e Integración Profesional
Entendemos la inclusión visual como un ciclo de vida, no como un examen de la vista aislado: desde la identificación y la corrección, pasando por la educación y la tecnología de apoyo, hasta el empleo y la progresión profesional.
La discapacidad visual no debería determinar el potencial profesional
Al menos 2.200 millones de personas en el mundo viven con una discapacidad visual de cerca o de lejos, y en al menos 1.000 millones de ellas podría haberse prevenido o aún no se ha atendido (Organización Mundial de la Salud, 2026). Solo alrededor de tres de cada diez personas con discapacidad participan activamente en el mercado laboral mundial (Organización Internacional del Trabajo, 2024), y las barreras laborales para las personas ciegas o con baja visión tienen que ver con frecuencia con la falta de infraestructura y con procesos de selección inaccesibles, no con la capacidad. La pérdida de visión corregible es una de las barreras más comunes, y más tratables, que se interponen entre una persona y la plena participación en la educación y el trabajo.
Identificación y accesibilidad
Cribado visual y derivación, para que las barreras se detecten pronto y no se descubran más tarde como una crisis.
Educación e inclusión digital
Apoyar entornos de aprendizaje accesibles y la alfabetización digital desde el momento en que se identifica una discapacidad visual.
Habilidades y tecnología de apoyo
Lectores de pantalla, magnificación y plataformas accesibles dispuestos como infraestructura básica, no como una adaptación puntual concedida de forma reactiva.
Preparación profesional
Evaluación vocacional y desarrollo de habilidades profesionales alineados con la demanda real de los empleadores y las necesidades del mercado laboral local.
Integración con el empleador
Trabajo directo con los empleadores en la selección inclusiva, la adaptación del lugar de trabajo y la preparación en confianza hacia la discapacidad.
Progresión profesional
Colocación laboral, mentoría y apoyo estructurado tras la colocación que convierten un primer puesto en una carrera duradera.
Inclusión, no integración
Usamos «inclusión» de forma deliberada: nuestro objetivo es que los lugares de trabajo y las instituciones se adapten para que la discapacidad visual deje de ser una barrera, y no que las personas sean las únicas responsables de adaptarse a sistemas que nunca se construyeron pensando en ellas.
De un cribado a un puesto de trabajo
Un itinerario de este programa suele comenzar con un cribado y una corrección de la visión, avanza con formación en alfabetización digital y tecnología de apoyo y, con un empleador aliado dispuesto a adaptar su selección y sus prácticas laborales, culmina en un puesto profesional genuino con apoyo continuo tras la colocación.
Empleadores, socios tecnológicos y especialistas en accesibilidad: este itinerario los necesita
Ya pueda ofrecer compromisos de contratación, tecnología de apoyo o experiencia clínica, existe una forma concreta de contribuir a este itinerario.